miércoles, 31 de mayo de 2017

Promesa


No lo hagas! repetía una y otra vez mientras subia a toda prisa las escaleras.
Todo había salido bien, quedaron reducidos en el hall. Aunque su miedo era que la promesa había sido muy clara: si logran entrar en el hotel, arrojas a los niños y luego saltas tu al vacío evitando así un final terriblemente peor.
Gritando al aire que no lo hiciese, abrio de una patada la puerta de la azotea, justo en el momento en que su mujer alzaba a su hijo mayor del suelo.

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